Mi viaje de la ciencia al esoterismo.
Por Alejandra Zúñiga En mi infancia, tuve un carácter tímido y retraído. Me daba por ensoñar y me gustaba la ciencia ficción, en particular los robots. El robot, de la serie original de perdidos en el espacio, fue lo más cercano que tuve a un ídolo en mi infancia y primeros años de juventud. Así que no es tan raro que me haya refugiado en el pensamiento científico y en la lógica, ni haya querido estudiar robótica y electrónica. Cursé el bachillero en físico matemáticas de forma no muy brillante, en el Instituto Politécnico Nacional y más tarde, un año de ingeniería, después de dos bajas temporales, en una etapa complicada de mi vida, mi primera gran crisis existencial. Hubo dos razones principales para que abandonara definitivamente la ingeniería, mi formación en físico matemáticas era deficiente y la segunda, la tecnología de ese momento, e incluso en la actualidad, no es capaz de crear, la inteligencia artificial como la de los robots que aparecían en la televisión y el...