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Hipótesis sobre porque he vivido en carencia, (I-C) Mi madre, de otra vida

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Por Alejandra Zúñiga. Cuando todavía estaba trabajando en la línea de Tarot por ahí de 1997, entre llamadas empecé a escribir un relato que pretendía ser un cuento erótico. Me tomó tiempo el retomarlo, y al escribirlo, a lo largo de años, se convirtió en una larga novela, aún inconclusa, que de alguna forma tomó su curso y vida propia. Una historia en un contexto de espada y hechicería. El “El aprendiz”, sigue las aventuras y desventuras del o la protagonista, se trata de un joven guerrero que ha caído en desgracia y acude en busca de ayuda con una poderosa, pero no menos peculiar hechicera. Este personaje de la hechicera, me llegó a intrigar con el tiempo. Se trataba de una poderosa guerrera hechicera, muy hábil y docta, gran maestra, cuando quiere serlo, una mujer muy severa y justa, pero también muy exigente que podía ser muy cruel, burlona e hiriente cuando se lo proponía; recursos que utilizaba en su enseñanza, de magia y guerra. Soy ambivalente ante el personaje. Me enc...

Hipótesis sobre por qué he vivido en carencia. (I-B) Sobre mi madre y mi nacimiento

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Por Alejandra Zúñiga Cuando hice mi formación como sexóloga y sensibilizadora de grupos. Me tocó realizar algunos ejercicios de renacimiento. Mi madre me había contado como había sido mi nacimiento, pero para mí, hasta entonces eso era solo una anécdota curiosa sin mayor relevancia. Cuando nos hablaron de la biomnémica, nos explicaron cómo es que el cuerpo podía guardar memorias de eventos, emociones y traumas, ¡incluso durante la gestación y el parto! Yo escuchaba con interés aunque supongo que con un poco de escepticismo. Ya estando en el primer ejercicio la historia de mi nacimiento cobró una vivacidad aterradora. Recuerdo lo pasmoso que me resultó ¡que mi cuerpo se moviera por sí solo!, imitando o recordando su estadía en el vientre de mi madre. Recuerdo, la opresión constante y la terrible sensación de asfixia. No podía respirar, sentía como me iba apagando y me sentía cada más débil, entonces, venía una enorme desesperación y la sensación de expandirme, moverme, sacudir...